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Agradecimiento al artista Teófilo Galán Ulla

P1020803Cuando se hizo la preselección de obras para la muestra titulada «El Puerto de la Cruz en la colección del IEHC» tuvimos que dejar sin exponer una obra del año 1967 titulada «El Penitente», de Teófilo Galán Ulla, debido a su avanzado estado de deterioro. El autor, invitado a la inauguración del pasado 26 de junio, se comprometió a intervenir este cuadro para que pueda formar parte de esta muestra y completar así el ciclo de obras que tiene el Puerto de la Cruz como temática. En la tarde de hoy hemos recibido el cuadro convenientemente restaurado de manos del propio autor, quien ha corrido con los gastos que ello ha supuesto y entregándonos de nuevo la obra con el brillo y el acabado del primer día.
Desde la Junta de Gobierno del IEHC queremos agradecer públicamente a don Teófilo por el gesto que ha tenido para con esta bella obra que desde hoy podrá contemplarse en nuestra exposición ubicada en la Sala de Arte de la calle Quintana.

Vuelco a la historia. Por Salvador García

Pues resulta que no, que hemos manejado fuentes equivocadas, que hemos dado por buenas fechas tan importantes como las relativas a la fundación de la ciudad y no es así. No es 1650 el año de partida en tanto que 1603 y 1604, manejados por José de Viera y Clavijo, se corresponden, en todo caso, con un primer desarrollo urbano de un sector concreto del municipio; la supuesta carta fundacional es el contenido parcial de una Real Cédula más bien contraria a los intereses de los portuenses; Juan Francisco de Franchi Alfaro, es un orotavense vinculado al Cabildo claramente enemigo de la autonomía de aquéllos, para lo que intrigó hasta el límite; y el rey Felipe IV, quien rubricó la Real Cédula, prácticamente plagió la llave de la isla con que definió la importancia del enclave marítimo que se independizaba de La Orotava.

Esta apresurada síntesis de hitos extraída de la investigación de Manuel Rodríguez Mesa, plasmada en el volumen titulado Puerto de la Cruz Precisiones sobre sus orígenes y evolución, produce un vuelco a la historia del municipio. La obra, presentada días pasados en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC), es la primera y sustanciosa aportación de la Fundación Telesforo Bravo Juan Coello, encaminada a interesantes empresas en el ámbito científico y cultural. “Un trabajo de investigación de treinta años y una aportación decisiva a la historia de la localidad”, dijo Jaime Coello en su introducción, tras destacar la iniciativa de coedición con el propio Instituto.

Rodríguez Mesa, en efecto, viene a saldar con este nuevo libro una deuda contraída con el propio Telesforo Bravo y Leopoldo de la Rosa Olivera. Con ellos había compartido la necesidad de profundizar en el conocimiento y divulgación de lo acontecido en la localidad norteña con anterioridad a 1604, entre otras razones “para dejar bien sentado que su fundación debía retrotraerse a fecha muy anterior”. Si se nos permite, en realidad era una deuda con el municipio mismo.

Para ello, el autor hurgó hasta los tuétanos de los archivos insulares e interinsulares y así descartar leyendas e hipótesis. “El espíritu de Telesforo está latiendo en esta sala”, dijo Rodríguez Mesa quien, tras recordar los antecedentes del trabajo urdidos y conocidos allí mismo, habló de un “anhelado servicio final a la historia de la isla y del Puerto de la Cruz”. El libro, esclarecedor, revelador, viene a despejar una cierta imagen inexacta y engañosa acerca de los orígenes. A partir de ahora, los estudiosos tienen una consulta obligada y una fuente de primer relieve para contrastar el proceso de formación de este municipio muy bien documentada, por cierto. La concusión a la que se llega es que el origen del Puerto trasciende las fechas manejadas “por beneméritos escritores del pasado y consolidadas como fiables por la posteridad”. El autor ha querido destacar los afanes populares y el tesón de quienes, desde el anonimato, invirtieron con denuedo sus esfuerzos. Como lo señaló Salvador Allende, antes de morir: “La historia es nuestra y la hacen los pueblos”.

Un vuelco a la historia. Podrá parecer exagerado pero eso es lo que significa esta aportación bibliográfica para ser tenida en cuenta desde todos los ángulos, sobre todo el institucional, obligado a revisar algunos esquemas sobre los que se ha venido trabajando. El Puerto se remonta más allá de donde creíamos y eso tiene un valor muy apreciable.

Vuelco a la historia publicado por Salvador García → julio 20, 2015

 

NUEVO NÚMERO DE NEXO. REVISTA INTERCULTURAL DE ARTE Y HUMANIDADES DE LA SECCIÓN DE ESTUDIANTES Y JÓVENES INVESTIGADORES Y CREADORES DEL IEHC

Tenemos el placer de comunicarles que hoy día 17 de diciembre de 2014 ha sido publicado nuestro undécimo número de NEXO, un interesantísimo monográfico titulado «Rumanía-España / Spania-România», coordinado por José Manuel Pozo López.

Portada

Como saben, en el año 2013 NEXO pasó a ser una revista digital (ISSN: 2341-0027), por lo que pueden acceder al número a través de nuestra web en el siguiente enlace: http://www.iehcan.com/category/publicaciones/nexo/.

Presentación del libro «Sesenta años de historias»,por Salvador García Llanos.

EL ESPECTADOR EMPEDERNIDO

Salvador García Llanos

 Alguien podrá pensar que meter o condensar sesenta años de historias en cuatrocientas treinta y seis páginas es, cuando menos, una osadía. Pero no: cuando en la introducción se descubre el propósito del autor y cuando se va desgranando la lectura de los ocho capítulos en ordenadas secuencias de décadas, es fácil colegir la intención de aportar una visión de la vida, de la realidad y de la propia personalidad con el afán de quien ha contemplado lo que ha acontecido sin indiferencia.

Han sido muchos años, en efecto, de Espectador privilegiado, pero no porque el adjetivo responda a posiciones físicas excepcionales o sobresalientes -el sustantivo es el seudónimo con el que ha escrito centenares de entradas- sino porque su interpretación de los hechos y los personajes ha propiciado un registro original que fue labrándose con cierta vocación de perdurabilidad.

Y así, “a partir de una extensa toma de datos entresacados en su mayoría de diarios personales y de recortes de prensa a lo largo y ancho de seis décadas”, las que van desde 1950 a 2010, por lo tanto con un cruce de siglos, Evaristo Fuentes construye una narración que, como él mismo señala, tiene mucho de miscelánea, aceptada ésta como una obra o escrito en que se tratan muchas materias mezcladas e inconexas.

Veamos algunos ejemplos de lo que ocurría en esta misma fecha o a lo largo del mes de noviembre de hace años.

La muerte del general Franco, en 1975. El autor consigna, sin más, el fallecimiento pero reproduce la primera página del periódico El Día que entonces costaba ocho pesetas. “Franco, dolor de España”, “La capilla ardiente, actualmente en El Pardo, se traslada hoy al Palacio de Oriente”, “Muestras de pesar desde todo los países del mundo”, son los titulares de esa primera que culmina con un recuadro al pie, “En Canarias. Encuesta de urgencia de El Día. Hablan las primeras autoridades de la región y provincias”.

Dos años después, en 1977, explosionaron artefactos en distintos puntos de la isla. Fueron tiempos convulsos, con intensa actividad del MPAIAC de Antonio Cubillo. En la relación cronológica de este libro, se citan las explosiones registradas en la antigua oficina de turismo de la plaza de la Iglesia, en las proximidades del hotel Valle Mar, en la avenida de Colón, y en el exterior del hotel Botánico.

En 1973, el martes 13 de noviembre, hubo elecciones municipales en la todavía España franquista. Evaristo Fuentes, con respecto a las de La Orotava, señala que “del equipo de concejales que quería el alcalde Juan Antonio Jiménez (Mesa Bravo, Manolo Rodríguez Mesa e Isabelino Martín Pérez) salió solamente uno, Mesa Bravo. Pero los otros dos saldrían de todos modos, por el tercio de entidades culturales”.

Cita también lo ocurrido en el Puerto de la Cruz, donde “hay dos bandos bien diferenciados, y al decir de la calle, se establece una “lucha a muerte” (entre comillas) entre Isidoro Luz Carpenter y Felipe Machado González de Chaves”.

En noviembre de 1974, anota el autor, “se dan cifras esperanzadoras acerca del aeropuerto de Tenerife, Los Rodeos: casi dos millones de pasajeros en 1973 a pesar de sus precarias condiciones atmosféricas. Ocupa el sexto lugar, después de Madrid, Palma de Mallorca, Barcelona, Las Palmas y Málaga”. Fue el mismo año, siempre según apuntes del autor, en que “hay una avalancha de turismo peninsular”.

Si retrocedemos un poco, en noviembre de 1971, “se sigue viendo la erupción del volcán Teneguía desde Tenerife por las noches. El volcán se llamó, en principio, de San Evaristo, mi santo tocayo”.

En 1973, falleció Juan Pérez Delgado Nijota, quien “llenó con sus versos festivos, durante décadas, los periódicos tinerfeños, siempre con un gracejo innato, siempre solapadamente crítico, comedido, pero a veces mordaz con la vida y la sociedad estructurada y cambiante de cada momento”, escribe Fuentes.

Siempre atento al hecho cultural, reseña que en noviembre de 1986, el gran Ray Charles ofrece un concierto en el pabellón Ríos Tejera de La Laguna. Y no deja atrás la actuación del grupo Les Luthiers en el pabellón de Tomé Cano, en la capital tinerfeña, en ese mismo mes del año 2002.

Y para concluir estas citas, deja constancia de que un 23 de noviembre de 1990 dimite Margaret Thatcher.

Por tanto, aquí hay una cualidad destacada: la constancia, ese afán de recortar, coleccionar, anotar sobre publicaciones; y de emitir opinión sobre algo que presenció en primera persona, ya fuera en el lugar de los hechos o en la conexión mediática. El autor ha ido apuntando lo que se le ocurría y ahora desvela; en algunos casos, ha ido publicando sus impresiones en la prensa diaria que ahora sistematiza con criterios bastante sencillos. La selección de asuntos es también un ejercicio meritorio. Recoge pues los frutos de un tesón respetable y los reúne en un volumen que es su vida misma, la que cultivó fijándose en todo, como para que nada humano le fuera ajeno, como aquella frase de Publio Terencio, una cita que ha quedado para la posteridad como una justificación de lo que ha de ser el comportamiento humano.

La lectura de las páginas de esta cronología comentada de noticias (Sesenta años de historias) refrescará avatares y permitirá traslucir pensamientos que el autor no quiso que durmieran el sueño de los justos. Lo escribimos en el prólogo: Evaristo Fuentes ha sido un Espectador dinámico y sensitivo, alguien que ha contemplado y seguido los hechos o los acontecimientos sin indiferencia. Los contenidos de su libro son sus pulsaciones mismas, “escritas -la inmensa mayoría- sin dejar correr la pluma, porque la contemplación activa debe inspirar siempre una reflexión”.

Lo que tienen estas obras retrospectivas es que los lectores, además de refrescar la memoria, van descubriendo o evocando. Por ejemplo, los tratamientos periodísticos de una época. O los perfiles de los personajes que fueron noticia.

¿Qué le sugirieron a Evaristo Fuentes? La respuesta está en las páginas de sus historias, en la fértil memoria de la que hace gala, en su experiencia sensorial visual, desnudada cuando toca escribir de su gran pasión, el cine; o cuando transcribe en tercera persona la otra cara del fenómeno turístico. La política, la docencia, los intríngulis de las infraestructuras, la religión, sucesos y deportes, como si de secciones de un imaginario diario se tratase, van sucediéndose con el ánimo paciente de espectador empedernido de todas esas materias.

La vida, la memoria, las apreciaciones y las reflexiones se funden en esta obra que discurre en insospechados paisajes (“un gráfico de círculos concéntricos”, escribe Fuentes), donde se adivina un dionisíaco afán por plasmar ideas y sensaciones que va entrelazando con soltura hasta convertirlo en un ejercicio de divertimento.

Las páginas de Sesenta años de historias no son volanderas. Entrañan la perseverancia de quien supo guardar o conservar para luego disponer de una privilegiada perspectiva desde la que ha proporcionado la necesaria consistencia con la que conocer y entender mejor seis décadas de nuestro tiempo.

El Espectador Evaristo Fuentes, en fin, puede sentirse satisfecho. Su libro servirá hasta de consulta pues se trata de una aportación bibliográfica que llena huecos historicistas. Es su notable valor.

VI JORNADAS DEL IEHC DE JÓVENES INVESTIGADORES Y CREADORES

Abierto el plazo para participar en las VIAS JORNADAS DEL IEHC DE JÓVENES INVESTIGADORES Y CREADORES

Los invitamos a enviar sus propuestas para participar en nuestras VIAS JORNADAS DEL IEHC DE JÓVENES INVESTIGADORES Y CREADORES, que tendrán lugar a lo largo del mes de abril de 2015. Nuestras áreas temáticas serán las siguientes:

INVESTIGACIÓN

Las ponencias deberán ser originales y estar relacionadas con el ámbito de las ARTES, las HUMANIDADES y las CIENCIAS SOCIALES. Aunque la temática será libre, se primarán aquellos trabajos que, desde una perspectiva crítica e intercultural, contribuyan a avanzar en el conocimiento de nuestro mundo contemporáneo.

Los días en que intervenga más de un ponente, la duración de las ponencias será de 30 minutos por participante. Los días en que intervenga un único ponente, la duración máxima de la ponencia será de 1 hora de duración.

Aquellos que lo deseen podrán adaptar sus trabajos para su publicación, cumpliendo todas y cada una de las normas que se indicarán en su momento.

CREACIÓN

También podrán enviarnos propuestas relacionadas con la creación: 1.- Recitales literarios; 2.- Presentaciones de nuevos libros y revistas; 3.-  Exposiciones de arte (pintura, fotografía…); 4.- Pequeñas actuaciones musicales y teatrales; 5.- Proyecciones cinematográficas (cortometrajes…), etcétera.

EMPRENDIMIENTO

Dedicaremos espacio a aquellos jóvenes que, vocacionalmente o como salida a la crisis y a la debacle del empleo público, han creado su propia empresa individual o colectiva. El objetivo es que, mediante charlas, compartan sus inquietudes, promocionen su actividad y animen a otros jóvenes a emprender. Se primarán aquellas presentaciones de iniciativas vinculadas con el progreso social y cultural de nuestras islas.

14 DE ABRIL

 Tal y como se hizo en las Jornadas anteriores, se recibirán propuestas relacionadas con el aniversario de la IIª República: ponencias, exposiciones, etcétera.

Información general:

Les adjuntamos el formulario en formato Word que deberán rellenar y reenviarnos a nexo.iehcan@gmail.com antes del 1 de febrero de 2015 para poder participar en nuestras VIAS JORNADAS DEL IEHC DE JÓVENES INVESTIGADORES Y CREADORES. La inscripción es gratuita.

Formulario. VI Jornadas SEJIC (2015)

El IEHCAN mira a América

El Día

27/oct/14 01:42

Edición impresa

Carmen de la Guardia Herrero y Félix Rodríguez Mendoza inauguran hoy la XX Semana de Historia de América.

El Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias inaugura hoy, a partir de las 19:00 horas, la XX Semana de Historia de América, un ciclo que está dedicado al estudio del patrimonio y la huella cultural desarrollada por los canarios y, en particular, por los de Tenerife, la isla migratoria por antonomasia, en el Nuevo Mundo.

A lo largo de cinco siglos los canarios han sido forjadores de diferentes territorios del continente americano, especialmente en el mundo caribeño, donde la extinción de la población aborigen hizo que numerosos pueblos fueran refundados por los canarios. Aportaron a ellos numerosos aspectos de su vida socio-cultural y de su cotidianedad, tales como la trama urbanística, la introducción de nuevos cultivos, animales y plantas, el habla, el folclore, el mundo mágico, las fiestas, la literatura, el patrimonio histórico- artístico, la artesanía e, incluso la genética.

En estas jornadas, en las que a lo largo de los años diferentes profesores de las universidades canarias y peninsulares han expuesto diferentes aspectos del impacto sociocultural y patrimonial de los canarios en el Nuevo Mundo. La XX Semana de Historia de América se inicia esta tarde con una conferencia que tiene como título «El exilio español en América», que se será impartida por Carmen de la Guardia Herrero, profesora titular de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Madrid. A continuación, a las 20:15 horas, Félix Rodríguez Mendoza, doctor en historia de la ULL hablará de «El exilio canario en América».

Fallece Marcos Brito Gutiérrez, alcalde de Puerto de la Cruz (DEP)

Fallece hoy Marcos Brito Gutiérrez, alcalde de nuestro municipio de Puerto de la Cruz. Uno de nuestro socios más antiguos y apreciado. Vaya desde aquí nuestro más sentido pésame a familiares, amigos y compañeros de corporación. DEP.

Fallece Marcos Brito, alcalde de Puerto de la Cruz

El regidor fue encontrado por su jefe de prensa y por el responsable de protocolo, quienes se desplazaron a su casa al no acudir a una cita que tenía a las 09.00 horas

Laopinion.Es 16.10.2014 | 11:26

Marcos Brito.

Marcos Brito. Carsten W. Lauritsen

El alcalde de Puerto de la Cruz, Marcos Brito, ha fallecido como consecuencia de un infarto. Según ha podido saber La Opinión de Tenerife,el cuerpo sin vida del regidor fue encontrado en torno a las 09.30 horas de este jueves 16 de octubre en su vivienda de Puerto de la Cruz, en Tenerife.

Brito, de 72 años, falleció de muerte natural durante la noche en su domicilio, en el que vivía solo, informaron fuentes municipales.

El cuerpo del alcalde fue encontrado por su jefe de prensa y por el responsable de protocolo, quienes se desplazaron a su casa en Residencial San Nicolás al no acudir a una cita que tenía a las 09.00 horas ni responder al teléfono.

Marcos Brito, de Coalición Canaria, ha ostentado la Alcaldía del municipio turístico en diferentes mandatos y en la primera ocasión fue en la etapa 1995-1999, tras derrotar en una moción de censura al socialista Salvador García, que sería reelegido alcalde en las posteriores elecciones locales.

Brito accedió de nuevo a la Alcaldía en 2003 con el apoyo del PP, que rompió el pacto al año siguiente, aunque los nacionalistas siguieron gobernando con el respaldo de un edil popular. En 2007 la socialista Dolores Padrón logró la Alcaldía también en pacto con el PP, en un acuerdo que duró hasta octubre de 2009, cuando prosperó una moción de censura entre populares y nacionalistas que llevó de nuevo a Brito a ostentar el cargo de primer edil, lo que revalidó en los comicios de 2011.

‘Un sabio en la isla’, por Juan Cruz Ruiz

CRÓNICAS JUAN CRUZ RUIZ

Un sabio en la isla

Es fácil ser groupie de José Álvarez Junco, el historiador que inauguró ayer el curso del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias en el Puerto de la Cruz. Es fácil porque siendo quizá el más importante de los académicos españoles, y por tanto un hombre capaz de analizar qué pasó para intuir qué peligros vivimos, resulta un hombre de trato inmediato y sensible. No es, repito, alguien distante y cerebral, incapaz de someterse a las preguntas de los ignorantes con la arrogancia de los que impostan la voz para parecer más sabios.

Es un sabio, punto. Su libro «Mater Dolorosa», que fue premio nacional de Ensayo, es un monumento entre los estudios dedicados al nacimiento y al desarrollo del nacionalismo español; su trabajo sobre Lerroux desvela la forma en que este destacado periodista fanfarrón cubrió gran parte de la vida política española hasta la República; sus contribuciones a la historiografía española son producto de la pasión de su curiosidad. Es una suerte que el Instituto de Estudios Hispánicos lo haya traído a mi pueblo cuando mucho de lo que sucede (y de lo que va a suceder) circula en torno a lo que él sabe más: la historia de los nacionalismos, lo que éstos suponen en la vida española hasta el momento y lo que será de nosotros si no somos capaces de prever sucesos futuros anclando nuestras reflexiones en lo que ya nos pasó.

Como groupie suyo que soy estuve en su última clase como catedrático titular en la Complutense; allí estaba rodeado de jóvenes alumnos que preparaban sus tesis doctorales; era su última clase, antes del verano. Había quince personas, más o menos: peruanos, chinos, vietnamitas, alemanes… Gente muy diversa tratando de entender nuestra propia historia y las historias del siglo XX, desde el nazismo y el fascismo a los comunismos. Antes había almorzado como un monje tibetano rodeado de nuevos y viejos alumnos, o profesores como él; después se volvió a su despacho espartano, como los de los profesores universitarios, y siguió estudiando para explicar como emérito a los que vendrán en su busca. Y vienen muchos en su busca.

En esa tarea de seguirle he estado en su casa, entrevistándolo; es una casa solariega a las afueras de Madrid; la descubrió cuando era un joven profesor que provenía de algunos de sus cursos en Estados Unidos o en Inglaterra; en estos países aprendió, hablando con otros ciudadanos, algunas asignaturas de la política cotidiana. Entre ellas, la del respeto a lo que piensa el otro olvidando una de las lacras principales del pensamiento fascista (que aún nos domina, según él, como herencia del fascismo). Esa lacra es el dogma, la creencia de que aquello que proclamamos y defendemos es la única certeza posible. Pues en esa casa donde le he escuchado reflexionar sobre esas cosas hay árboles que él plantó (cuyos frutos recoge: recogiéndolos por poco se nos mata un día), muros que hizo con sus propias manos, césped que pule como si pintara un cuadro, y nietos que pasean escuchando cómo les cuenta Las mil noches y una noche…

No llega a ser un sabio despistado (aunque para venir a Tenerife, el viernes, llegó cuando ya su avión se había despedido), pero es un sabio, de estos personajes que había que tener en cuenta cada vez que nos llenan la cabeza de teorías indudables. El otro día estuve escuchándolo hablar con su colega (y amigo) Santos Juliá en la Fundación March de Madrid. Santos decía que todo lo que había investigado Junco provenía de lo que el historiador se pregunta sobre el porvenir a partir de lo que ya sucedió. Junco lo explicó: en efecto es así; él llegó a Lerroux tratando de saber por qué aquel caudillo estrafalario alcanzó, desde el populismo, tanto poder; por qué el catolicismo se impuso de tal manera entre nosotros; por qué la guerra civil…

De esas preguntas se ha hecho su conocimiento. Y aún más atrás: de lo que vivió en su juventud (finales de los años 50) nace su curiosidad. Salió al extranjero, con una beca. Leyendo el libro de Gerald Brenan («El laberinto español») supo que en España hubo un importante movimiento anarquista; por una compañera de las primeras clases supo qué era un exiliado, por las mismas circunstancias se enteró de las particularidades del asesinato de Lorca… Esas informaciones fragmentarias sobre el pasado más peligroso de la vida española reciente y la benevolencia intelectual de dos profesores que provenían de la Falange y del régimen (José Antonio Maravall, Luis Díez del Corral) le permitieron indagar más en esas incertidumbres.

Sus reflexiones sobre el Estado (y los peligros que contrae su descrédito y su desmembración), la importancia de la educación laica en la construcción de un país mejor, y otras áreas de su manera de pensar y de trasladar a la escritura su pensamiento lo han convertido en un intelectual riguroso que más de una vez nos ha alertado contra las tentaciones de repetir malas historias por no conocer bien la historia.

En fin, me alegro que haya venido Junco a la isla, y que aquí haya dejado estela de su sabiduría.

Álvarez Junco: radiografía de un «puzzle» nacionalista

Por: Jorge Dávila (@davilatoor)

«No son buenos tiempos para el anarquismo; dependemos mucho del Estado».
El escritor y catedrático de Historia abrió ayer en el Puerto de la Cruz el curso 2014-15 del IEHCAN.

Anoche habló de «Los nacionalismos en la España contemporánea» en un acto que tuvo lugar en el teatro Timanfaya del Puerto de la Cruz que sirvió para inaugurar el curso 2014-2015 del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias. El leridano José Álvarez Junco, escritor y catedrático de Historia de la Universidad Complutense de Madrid, cree que «hay que buscar una solución negociada» en el proceso soberanista catalán. «Las dos partes tienen que forzar encontrarse en un punto intermedio para que no queden heridas demasiado insolubles en ninguno de los bandos», señala un historiador que ocupó la cátedra Príncipe de Asturias de la Universidad Tufts (Boston) entre los años 1992 y 2000.

Profesor emérito de la UCM, este jubilado catalán cree que el pulso que en la actualidad libran los ejecutivos de Mariano Rajoy y Artur Mas «sí que podría tener unas consecuencias ciertamente graves, a pesar de que nadie puede precisar aún por dónde la evolución de un proceso que ha movilizado a una parte importante de la opinión pública catalana… Puede ser un 30%, o incluso menos, pero los jóvenes están bastante entusiasmados con unos aires de independentismo que si se ven frustrados, como todo parece indicar que así será, va a crear un resquemor importante», precisa el exdirector del seminario de Estudios Ibéricos del Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Harvard.

«A mí lo que me gusta es escribir y la investigación», recalca José Álvarez Junco en un punto de esta conversación en la que emerge un posible sentimiento de nostalgia hacia el oficio de docente. «No lo echo de menos… Ahora participo en unos seminarios programados en los que soy escuchado por unos alumnos cautivos. Esa no es una situación agradable, pero el reto siempre es conquistar su atención», afirma al tiempo que traza su nuevo rol universitario. «Me han hecho profesor emérito, que es un cargo por el que cobro cero euros, pero me han dejado un despacho, una tarjeta de acceso a la biblioteca y mucho tiempo para escribir e investigar. Ah, lo mejor de todo es que no tengo que dar clases ni corregir exámenes», resume.

Director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales hasta mayo de 2008, Álvarez Junco tiene claro que el catalán no es único frente nacionalista que late en este país. «Hay otros que están ocultos, empezando por el español… Las pasiones nacionalistas siempre están jugando», destaca un profesor que ya ha agotado medio año de retiro. «Al escritor nunca lo retiran», contesta en la primera parte de un diálogo que vuelve a rescatar alguna que otra generalidad del pensamiento nacionalista.

«No hay dos iguales… Sí que se pueden compartir elementos culturales, pero cada identidad nacional es distinta», aclara antes de profundizar en el hecho de que «hay elites locales que se mueven en distintos planos políticos, culturales, sociales que ambicionan tener unas cuotas de poder con el objetivo de reivindicar un grado de autogobierno propio pero esa es una característica universal: si no hay eso; no hay nacionalismo».

Cuarenta años después de leer una tesis doctoral sobre el «pensamiento político del anarquismo español, investigación que dirigió José Antonio Maravall, este catedrático natural de Viella (1942), considera que, a pesar de la enorme agitación social que se percibe en la totalidad del territorio nacional, «no son buenos tiempos para el anarquismo; dependemos mucho del Estado… Por lo menos no lo es para el anarquismo entendido como movimiento social o masivo. ¿Qué líder de hoy en día se puede poner delante de una masa de trabajadores para intentar convencerlos de que no hace falta Estado, ni seguro de paro, ni seguro de jubilación…? La realidad apunta a que dependemos en exceso del Estado, y en ese saco también meto a los representantes sindicales. ¿Qué sindicato puede vivir en este país sin subvenciones estatales?», se cuestiona el autor, entre otros muchos libros, de «Los movimientos obreros en el Madrid del siglos XIX». Teniendo como referente la última idea expresada por Álvarez Junco, su posición final es bastante clarificadora. «En estos momentos pensar en la existencia de un anarcosindicalismo al viejo estilo que se dio en España sería algo remoto; una cuestión fuera de tiempo».

Álvarez Junco, Premio Nacional de Ensayo 2002, no distinta una soledad distinta entre el novelista y el ensayista. «El primero es más individualista, mientras que el que hace ensayo tiene la posibilidad de leer, aprender, discutir y compartir su trabajo con el de los demás. Aunque el ensayo se caracteriza por tener menos notas, o directamente no tenerlas, para crear un lenguaje menos especulativo, en mi caso, no es así. Mis ensayos tienen que tener una gran base histórica, sin eso todo sería una elucubración», concluye un historiador que anoche efectuó una «radiografía» -utilizando una metodología histórica- del nacionalismo español y de las identidades que se han postulado como alternativa en un debate sociopolítico que está de máxima actualidad.

José Álvarez Junco

Escritor / Catedrático de Historia