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Bases reguladoras de la XV Muestra de Cortos de Jóvenes realizadores del IEHC

Bases concurso cortos IEHC 2019

 

 

 

Octubre 2019

El Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (en adelante, IEHC), con sede en Puerto de la Cruz (Tenerife. Islas Canarias. España), organiza la XV Muestra de Cortos de Jóvenes realizadores menores de 35 años, este año 2019 también con carácter internacional, pero limitado al ámbito de la Macaronesia, muestra que será competitiva y en forma de concurso, dotado de un único premio de 600 euros al mejor corto, para lo cual aprueba y publica las siguientes

BASES:

1.ª- Podrán concursar los realizadores individuales o colectivos que lo deseen. Tanto unos como los integrantes de otros deberán ser menores de 35 años en el momento de la finalización del corto presentado y residir en la actualidad en alguno de los territorios de la Macaronesia (los archipiélagos de Azores, Madeira, Canarias y Cabo Verde).

2.ª- Los trabajos podrán presentarse hasta el 1 octubre de 2019.  

3.ª- Podrán presentarse hasta dos cortos por realizador individual o colectivo.

4.ª- Los trabajos, de tema libre, deberán ser originales.

5.ª- Los cortometrajes deberán tener una duración de hasta 15 minutos.

6.ª- Los trabajos presentados deberán estar realizados a partir del 1 de enero de 2016, reservándose la organización, con carácter excepcional, la posibilidad de admitir trabajos anteriores, presentados a concurso por sus autores o solicitados a los mismos.

7.ª- Las obras deberán presentarse en versión castellana. En caso de que estén realizadas en otra lengua, deberán estar subtituladas en castellano.

8.ª- Para participar, los interesados deberán enviar el corto, a través de cualquier plataforma audiovisual, al correo info@iehcan.com, o bien utilizando el correo ordinario o su entrega personal en la sede del IEHC, sita en C/ Quintana, 18, 38400, Puerto de la Cruz, isla de Tenerife, España, en horario de lunes a viernes, de 9 a 13 y de 18 a 20 horas, de lunes a viernes laborables, salvo en el mes de julio, en que habrá solo horario de mañana, y en agosto en que el IEHC estará cerrado.

9.ª- Todos los cortometrajes deben tener necesariamente una entrada en la que se exponga, sucintamente, el currículo del autor/es  como realizador/es,  su motivación al crear el corto presentado y la acreditación del mes y año de realización de la obra, cuya duración no exceda de 90 segundos. Deberá así mismo incluir copia digitalizada del documento de identidad que acredite la edad del participante/s y del documento que acredite su residencia actual.

10.ª- El comité de selección estará integrado por miembros del jurado y por  expertos en el género cinematográfico, quienes realizarán su trabajo según los parámetros  de calidad y creatividad fijados previamente por el IEHC.

11.ª- El envío de los materiales correrá a cargo del seleccionado. El IEHC no se hace responsable  de los posibles daños que sufran dichos materiales durante  su traslado.

12.ª- El IEHC  presupone que los realizadores que envíen los cortos a la Muestra cuentan  con los derechos de exhibición de las obras que presentan, eximiendo al IEHC  de cualquier responsabilidad civil o penal.

13.ª- El jurado estará compuesto por  expertos del panorama cinematográfico canario y del IEHC. Estos miembros  se anunciarán oportunamente  antes de  la celebración de la muestra.

14.º- El concurso que tiene lugar en el marco de esta XV muestra está dotado de un único premio de seiscientos euros.

15.ª- El fallo del jurado es inapelable.

16.ª- La presentación de  los trabajos implica la total aceptación de estas bases y la interpretación y aplicación de las mismas corresponde a los organizadores de la  muestra.

Información complementaria:

Para la aclaración de cualquier duda o petición de información adicional, los interesados se pueden dirigir al IEHC por medio de correo electrónico (info@iehcan.com), de consulta telefónica (922 388 607) o de visita presencial a su sede en el horario indicado.

Esta XIV Muestra tendrá lugar el jueves 17 y el viernes 18 de octubre de 2019 en la sede del IEHC, a partir de las 19.30 horas.

2019, AÑO ESPINOSA. EN EL 80 ANIVERSARIO DE SU MUERTE

A Agustín Espinosa

que se levanta como una montaña de espuma

sobre una plaza pública.

Benjamin Pèret

 

Agustín Espinosa es la figura más representativa de uno de los tres momentos más relevantes de la cultura canaria, junto con la Ilustración y el modernismo: el movimiento vanguardista, del que fue su impulsor y animador principal; y autor de las dos obras clave en su desarrollo: Lancelot 28º-7º, «descubrimiento literario de una nueva isla: Lanzarote», en palabras de su amigo Ernesto Pestana, a quien dedica la segunda, Crimen, primera y principal narración surrealista en lengua española.

Espinosa, según manifiesta en una entrevista de 1981 el escritor José María de la Rosa, fue «uno de los valores que mayor influencia ejercieron en nosotros, los jóvenes poetas que aspirábamos a una plaza en la vanguardia»; entre ellos, Domingo López Torres, Pedro García Cabrera y Emeterio Gutiérrez Albelo.

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Agustín Espinosa García nace en 1897 en el número 6 de la calle Venus, hoy Iriarte, del Puerto de la Cruz, en una casa desaparecida desde finales de los 60, víctima del desarrollismo urbano. Cuando tenía 37 años incorporará sus recuerdos de  dos lugares de su niñez, una calle y una plaza, como visiones oníricas  en el capítulo «Retorno» de su obra Crimen.

Cuando tenía doce años, su familia se traslada a Los Realejos, al número 8 de la calle las Toscas, actualmente calle García Estrada. Unos años más tarde comienza sus estudios de bachillerato en el Instituto General y Técnico de La Laguna, el Instituto de Canarias Cabrera Pinto de hoy, entre 1911 y 1916. Desde entonces y hasta su prematura muerte, visitará y ocupará en numerosas ocasiones su casa familiar de Los Realejos y la natal del Puerto, sobre todo en los periodos vacacionales de verano.

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         En 1916 comienza sus estudios universitarios de Filosofía y Letras en la Sección Universitaria de La Laguna. Los continúa en Granada, y obtiene su licenciatura en 1923. Allí conoce a Federico García Lorca, y se relaciona y traba amistad con otros escritores vanguardistas cuando se traslada a Madrid para preparar, en el Centro de Estudios Históricos, su tesis doctoral sobre Clavijo y Fajardo, que lee en 1924 y con la que obtuvo la calificación de sobresaliente.

Durante el curso 1924-1925 fue ayudante de cátedra en la Universidad de La Laguna. De esos años datan sus primeras investigaciones sobre los romances de las islas. El año siguiente viaja a Bucarest pensionado por la Junta de Relaciones Culturales. Y durante el curso 1926-1927 vuelve a su plaza de ayudante de cátedra  en la Universidad de La Laguna. También viaja a París, en 1930, donde permanece unos meses becado por la Junta de Ampliación de Estudios, y desde Canarias a Madrid, a Barcelona y a San Sebastián. Y también viajará mucho entre islas por sus diferentes destinos en los institutos en que ocupó plaza de catedrático; a este trasiego parece referirse en la única página publicada de Entre islas anda el juego, en que se confiesa «borracho de islas».

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      En 1927 funda con Ernesto Pestana y Juan Manuel Trujillo la revista La Rosa de los Vientos, de la que fue codirector, conectada con los movimientos españoles de vanguardia,  apadrinada por Ramón Gómez de la Serna y aplaudida por la peninsular Gaceta Literaria. Sin embargo, recibió numerosos ataques en forma de burlas y parodias en la prensa insular por parte de los escritores de la escuela regionalista del XIX, a la que Valbuena Prat, entonces profesor de la Universidad de La Laguna y colaborador de la revista, llama pseudoromántica, imitadora de imitadores, localista y «empapada de un modernismo, muy alejado de la profundidad de Tomás Morales y Alonso Quesada».

Espinosa colaboró en otros periódicos y revistas insulares y peninsulares, que publican sus artículos, ensayos, crítica, conferencias y textos literarios: La Gaceta Literaria, La Voz del Valle, La Prensa, El País, La Tarde, Heraldo de Madrid, La Provincia y Diario de Las Palmas, Hoy, Gaceta de Arte y Avance. En Gaceta de Arte, la otra revista que  disfrutó de enorme prestigio en el ámbito nacional, fundada por Eduardo Westerdahl en 1932, forma parte del grupo surrealista que integraban Domingo López Torres, Emeterio Gutiérrez Albelo y Pedro García Cabrera. En 1931 publica «Oda a María Ana, primer premio axilas sin depilar de 1930», que años más tarde formará parte de Crimen, en el único número de la revista Extremos a que ha llegado la poesía española.

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         Agustín Espinosa funda en 1927, con el alcalde, Isidoro Luz Carpenter, y  con algunos de sus hermanos y primos, el Colegio de Segunda Enseñanza del Puerto de la Cruz, del que será primer director.  Al año siguiente obtiene la cátedra y es destinado en los años sucesivos a ocupar plaza de catedrático en los institutos de Arrecife, en       el curso 1928-1929, cuando escribe su Lancelot 28º-7º ; en el de Las Palmas de Gran Canaria, entre 1929 y 1935; en el recién creado de Santa Cruz de Tenerife, el curso 1935-1936, y en el de Santa Cruz de La Palma, en 1938, después de que se le repusiera en su cátedra, tras habérsele abierto expediente de depuración en marzo de 1937. En el colegio de su fundación y en todos sus destinos como profesor, incluso en el último, donde permaneció muy poco tiempo, Agustín Espinosa dejó en sus alumnos una profunda huella, por lo singular, por lo novedoso y por lo atractivo de sus interesantes enseñanzas.

Con el también catedrático de instituto Ángel Lacalle publica la Antología de escritores españoles, siglos XII al XV  en 1930.

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         En 1932 se casa con Josefina Boissier, con quien tiene tres hijos. Ese año escribe su «Diario espectral de un poeta recién casado», publicado en Hoy, y dedica a su esposa Poemas a Mme. Josephine, inédito hasta 1982.

En 1933 publica ½ hora jugando a los dados. Conferencia leída por su autor en el Círculo Mercantil de Las Palmas, el día 20 de abril de 1933, como contribución a la vida y obra del pintor José Jorge Oramas. Espinosa apoya con entusiasmo en este y otros escritos al grupo de artistas de la Escuela Luján Pérez, ligada al espíritu de La Rosa de los Vientos. También en 1933 sale Hoja Azul,  la revista que publican sus alumnos del instituto conducida por su profesor.

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         En 1934 Gaceta de Arte publica Crimen, con portada de su amigo Óscar Domínguez, la obra surrealista por la que su autor es atacado por los sectores conservadores y moralistas de la sociedad canaria y por la prensa más reaccionaria.

En 1935 el catedrático Agustín Espinosa regresa a Tenerife a ocupar su plaza en el recién creado Instituto Nacional de Segunda Enseñanza de Santa Cruz de Tenerife, del que será su primer director. Es nombrado también presidente del Ateneo de Santa Cruz, donde, en mayo de ese mismo año, se celebrará, gracias a la mediación de Óscar Domínguez, la Exposición Surrealista. El Ateneo fue la entidad organizadora de la frustrada proyección de la película de Buñuel La edad de oro. Fue el año surrealista de las Islas, que recibirían a André Bretón y Benjamin Péret y una colección de 76 obras firmadas, entre otros, por Picasso, Óscar Domínguez, Miró, Magritte, Dalí, Ernst, etc.. La exposición se había celebrado en Copenhague, venía de París y Praga y seguiría después hacia Londres y Nueva York.

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         Agustín Espinosa es denunciado al Ministerio de Instrucción Pública por la publicación de Crimen. Con el golpe de estado de 1936, se le  inhabilita como catedrático y en 1937 la Comisión Depuradora C de Instrucción Pública de Las Palmas le abre expediente  por «ser izquierdista», haber escrito Crimen y haber intentado presentar en los cines de la ciudad una película «inmoral y sacrílega».  Comienza entonces su colaboración con la prensa falangista, pero no consigue ser repuesto en su cátedra hasta 1938, en que es trasladado al Instituto de Santa Cruz de La Palma.

El 28 de enero de 1939 fallece en su casa familiar de Los Realejos a los 41 años de edad, víctima de una enfermedad que padecía desde joven y que agravó su penosa situación en estos tres últimos años. Está enterrado en el cementerio de San Francisco de Los Realejos.

Bases reguladoras de la 14.ª Muestra de Cortometrajes de Realizadores del IEHC

14 º Muestra cortos 2018-bases

XIV    MUESTRA DE CORTOMETRAJES DE JÓVENES CREADORES  DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS

HISPÁNICOS DE CANARIAS

 Octubre 2018

El Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (en adelante, IEHC), con sede en Puerto de la Cruz (Tenerife. Islas Canarias. España), organiza la XIV Muestra de Cortos de Jóvenes Realizadores menores de 35 años, este año 2018 con carácter internacional, competitiva y en forma de concurso dotado de un único premio de 600 euros al mejor cortometraje, para lo cual publica las siguientes

BASES:

1.ª- Podrán concursar los realizadores individuales o colectivos que lo deseen. Tanto unos como los integrantes de otros deberán ser menores de 35 años en el momento de la finalización del corto presentado.

2.ª- Los trabajos podrán presentarse hasta el 19 octubre de 2018.

3.ª- Podrán presentarse hasta dos cortos por realizador individual o colectivo.

4.ª- Los trabajos, de tema libre, deberán ser originales.

5.ª- Los cortometrajes deberán tener una duración de hasta 15 minutos.

6.ª- Los trabajos presentados deberán estar realizados a partir del 1 de enero de 2016, reservándose la organización, con carácter excepcional, la posibilidad de admitir trabajos anteriores, presentados a concurso por sus autores o solicitados a los mismos.

7.ª- Las obras deberán presentarse en versión castellana. En caso de que estén realizadas en otra lengua, deberán estar subtituladas en castellano.

8.ª- Para participar, los interesados deberán enviar el corto, a través de cualquier plataforma audiovisual, al correo info@iehcan.com, o bien utilizando el correo ordinario o su entrega personal en la sede del IEHC, sita en C/ Quintana, 18, 38400, Puerto de la Cruz, isla de Tenerife, España, en horario de lunes a viernes, de 9 a 13 y de 18 a 20 horas, de lunes a viernes laborables.

9.ª- Todos los cortometrajes deben tener necesariamente una entrada en la que se exponga, sucintamente, el currículo del autor/es  como realizador/es,  su motivación al crear el corto presentado y la acreditación del mes y año de realización de la obra, cuya duración no exceda de 90 segundos. Deberá así mismo incluir copia digitalizada del documento de identidad que acredite la edad del participante/s.  

10.ª- El comité de selección estará integrado por miembros del jurado y por  expertos en el género cinematográfico, quienes realizarán su trabajo según los parámetros  de calidad y creatividad fijados previamente por el IEHC.

11.ª- El envío de los materiales correrá a cargo del seleccionado. El IEHC no se hace responsable  de los posibles daños que sufran dichos materiales durante  su traslado.

12.ª- El IEHC  presupone que los realizadores que envíen los cortos a la Muestra cuentan  con los derechos de exhibición de las obras que presentan, eximiendo al IEHC  de cualquier responsabilidad civil o penal.

13.ª- El jurado estará compuesto por  expertos del panorama cinematográfico canario y del IEHC. Estos miembros  se anunciarán oportunamente  antes de  la celebración de la muestra.

14.º- El concurso que tiene lugar en el marco de esta XIV muestra está dotado de un único premio de seiscientos euros.

15.ª- El fallo del jurado es inapelable.

16.ª- La presentación de  los trabajos implica la total aceptación de estas bases y la interpretación y aplicación de las mismas corresponde a los organizadores de la  muestra.

Información complementaria:

Para la aclaración de cualquier duda o petición de información adicional los interesados se pueden dirigir al IEHC por medio de correo electrónico (info@iehcan.com), de consulta telefónica (922 388 607) o de visita presencial a su sede en el horario indicado.

Esta XIV Muestra tendrá lugar el jueves 25 y el viernes 26 de octubre de 2018 en la sede del IEHC, a partir de las 19.30 horas.

 

 

 

 

CRÓNICAS JUAN CRUZ RUIZ: Tomás Páez, un venezolano de La Dehesa

01/10/2017. Periódico El Día

Tomás Páez es un venezolano con aire de haber nacido en La Dehesa, a medio camino entre el Puerto de la Cruz, nuestro pueblo común, y Los Realejos, donde de chico yo iba a tratar de buscar novias que me esquivaban.

Y no es que este venezolano ilustre, profesor en universidades caraqueñas y norteamericanas, sociólogo y antropólogo, responsable de haber puesto en orden, en un libro, el origen de la actual diáspora venezolana, se parezca a los que hemos nacido en esa parte bellísima del Valle de La Orotava, una especie de Macondo de silencio y vegetación; es que Tomás Páez nació allí, siendo un crío viajó a Venezuela, como viajaron tantos de nuestros antepasados. Pero como la naturaleza es como es, sigue siendo como un muchacho de La Dehesa trasplantado al mundo. Es de estatura suficiente (para un bajito como yo todas las estaturas son suficientes), tiene el pelo completamente blanco, un bigote muy portuense igualmente enjalbegado, y un modo de andar que mi padre también tenía: es de los que van deprisa aunque no haya urgencia de ningún tipo. Como decía mi madre, “sin necesidad ninguna”.

Lo conocí en Madrid, en la entrega de unos premios; anoté su nombre y su teléfono, y puse en la aclaración de su identidad: venezolano de La Dehesa. Algún tiempo después necesité hacer un reportaje precisamente sobre la diáspora venezolana, necesité unos datos, recordé un libro al respecto (La voz de la diáspora venezolana, del que es coautor) y lo llamé. En tres minutos me contó sus orígenes, que son los míos, casi exactamente; me dijo que es de los Acevedo del Puerto, y de los Sosa, con los que también estaban emparentados mis padres, que había nacido junto al Casino de La Dehesa, donde mi padre bailó y vivió los inicios de la lamentable guerra civil de la que el Puerto también fue víctima triste, y que se había ido su familia de allí a finales de los años 50 del siglo pasado buscando lo que todos los emigrantes buscaban entonces: que la vida les fuera propicia, a ellos y a sus familiares, en el paraíso que llamaban Venezuela.

Después de que me diera todos los datos que necesitaba para mi reportaje, Tomás me acompañó a comer a un restaurante isleño de Madrid, El Gofio, con toda la familia. Era como si hubiera reencontrado, siglos después, no sólo a un pariente, sino a un chico con el que había jugado en la infancia, o a alguien que esperaba encontrar después de muchos años de búsqueda. Ahora lo acompaño a gestiones que hace, lo propongo para tertulias y para entrevistas, en Madrid y en Tenerife, y me honro sintiendo y diciendo que soy su amigo. Para reafirmar su relación con la diáspora canaria y sus distintas circunstancias el otro día lo llevé a la presentación que el presidente del Cabildo Carlos Alonso hizo en Madrid del simposio sobre momias que ha de tener lugar en la patria de los guanches el próximo diciembre. Ahí conoció a algunos canarios cercanos, y a una portuense cercanísima, Marta Casanova, emparentada con alguien del mismo origen que Tomás, otro Acevedo. Marta Casanova es, ya saben, la muy eficaz secretaria de comunicación del Cabildo isleño.

En fin, que este portuense de Venezuela, o venezolano del Puerto, vuelve este miércoles a su pueblo natal, el Puerto de la Cruz, a hablar de su experiencia en el Instituto de Estudios Hispánicos, que ahora dirige mi primo Pepe Cruz, que también forma parte de la nómina de portuenses que, con sus padres, hizo de Venezuela su patria.

Me gustaría mucho que los portuenses y los que no lo son fueran a conocer a Tomás, porque escucharle es conocer de primera mano y sin prejuicios, ni malos ni buenos, qué sucede allí, qué piensa él de lo que sucede en la Venezuela de ahora y qué hay en el centro de su propia biografía, que parte de ese origen en un lugar que se parece a Macondo y que se llama La Dehesa.

“Historia del turismo: noticia y reflexión”, por Salvador García Llanos.

MARTES, 12 DE SEPTIEMBRE DE 2017

HISTORIA DEL TURISMO: NOTICIA Y REFLEXIÓN

Una noticia y una reflexión.
En el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC), acto conmemorativo del 131º aniversario del nacimiento del turismo en Canarias. (Antes, al mediodía, una ruta guiada gratuita desde el antiguo hotel Martiánez -otro vivo ejemplo de la decadencia y de la falta de iniciativa para evitar estampas ruinosas- hasta la plaza del Charco). El acto consiste en la apertura de una exposicion conmemorativa del que empieza a ser aceptado como hecho con el que arranca el turismo propiamente dicho en Canarias.
Es el consejero de Turismo del Cabildo Insular, Alberto Bernabé, quien alude al significado del antiguo hotel Taoro en la historia turística y anuncia que en un plazo no superior a cuarenta días deberá estar resuelto el concurso público convocado para su restauración y restitución de uso turístico y lo que es mejor, hay muchas empresas que se han interesado para participar y hacer viable el proyecto. Es la noticia.
La reflexión la aporta el viceconsejero de Turismo del Gobierno de Canarias, Cristóbal de la Rosa: “Hay que construir un icono sobre el icono que fue el Puerto de la Cruz, en el contexto del desarrollo turístico de Canarias y de Tenerife”. Hubo una época, un antes; y ahora se está viviendo otro tiempo en el que hay que innovar y superarse con tal de reverdecer laureles. Intereses políticos al margen, se está en ese camino.
La exposición, promovida y coordinada por el profesor Nicolás González Lemus, dio pie a este doble planteamiento que fue otro soporte del intento de los historiadores de ir centrando la fecha del comienzo de la industria turística, un proceso que en el Puerto de la Cruz se sitúa en 1886, con la constitución de la Compañía de Hoteles y Sanatorium del Valle de La Orotava, una empresa que arrancó con un capital de veinte mil libras esterlinas, unas quinientas mil pesetas de entonces, hoy, más o menos, tres mil euros. La compañía construye el Orotava Grand Hotel, cuatro años después ya popular Hotel Martiánez, derribado en 1970. Se iniciaba, de acuerdo con la materia investigada por González Lemus, el despegue del turismo como tal. Huéspedes ilustres del establecimiento, entre otros: Bertrand Russell, el gran duque Nicolás de Rusia, Harry Dember, Ernest Hat y Wolfgang Köhler.
En el IEHC quedan fotografías, grabados, periódicos y testimonios de una época determinante del devenir portuense. Su espíritu acogedor y su voluntad cosmopolita consagraron la vocación turística. Los avatares del siglo XX no impidieron una evolución favorable que alcanza su cenit en más de tres décadas, hasta que emergieron otros destinos potentes y con más recursos de suelo.
La noticia y la reflexión sirven para rememorar tiempos de esplendor. Ahora toca impulsar los que, con otras exigencias y en un marco de competitividad muy intrincado, requieren de imaginación, audacia y capacidad de gestión, también de los recursos públicos, en busca de un modelo de productividad económica solvente y sostenible.
Es posible. Hay que seguir intentándolo y esmerándose.

‘Riquezas y olvidos de Tenerife’

Crónica de Juan Cruz en el periódico El Día (09/07/2017):

Siempre me acuerdo de Ayoze Suárez, librero, un emprendedor nato que ama los libros y que por tanto ha desarrollado, al calor de ellos, la solidaridad de imaginar aventuras que les sirvan a otros.

Hace algún tiempo resucitó, para un concurso que convocó el Cabildo de Tenerife, una magnífica idea que tuvieron Eduardo Westerdahl, el pope canario del surrealismo, y Alberto Sartoris, un arquitecto suizo que tomó contacto con ellos en la estela del mismo movimiento.

Ambos concibieron la posibilidad de crear una residencia para artistas en el norte de Tenerife; buscaron el sitio, incluso, y Sartoris, cuya última visita, hace pocos años, antes de morir, fue a Tenerife, llegó a dibujar esos contornos en los que ambos amigos quisieron situar la casa imaginada.

Ayoze propuso que esa idea se restaurara y sirviera como atracción para artistas de todo el mundo que vinieran a la isla a desarrollar sus obras; irradiarían contactos, salvarían a la isla de ese tenue pero persistente olvido de lo cultural que han tenido durante muchos años en el olvido las conexiones del arte isleño con el mundo.

El joven emprendedor hizo su proyecto, se lo premiaron, pero luego nadie se ocupó de esa idea ni nadie pareció entender que si premias algo no es para guardarlo en los cajones del olvido sino para desarrollarlo, para discutirlo, para animar al emprendedor y para animar el futuro de la isla al menos en ese renglón.

Me vino este recuerdo a la cabeza ahora que he hablado con un joven emprendedor canario, empeñado en mejorar la relación de Tenerife con la cultura y el arte. Ahora no viene al caso hacerme eco de su identidad, pues la conversación que tuvimos fue privada, pero me parece que es un hombre que puede hacer mucho con la idea de Ayoze y con tantas ideas que seguro que anidan en las mentes de muchos que quieren que la isla aproveche su historia cultural para hacer mejor el futuro.

De la historia hablamos. En aquel periodo surrealista de la isla, Westerdahl atesoró un extraordinario museo (posible: pero fue imposible) de obras de arte realizadas por quienes colaboraron en Gaceta de Arte, por amistad con él y con sus compañeros de equipo. Donó esa riqueza al Instituto de Estudios Hispánicos del Puerto de la Cruz; pero esa institución tan voluntariosa no consiguió ayuda, hasta hace muy poco, para exponer tal tesoro, que naturalmente fue siendo diezmado por el propio Westerdahl, harto de que su donación estuviera tan desatendida. Hace unos años el emprendimiento de Nicolás Rodríguez Munzenmeier y de Celestino Hernández consiguieron lugar para algunas de esas obras y constituyeron el Museo Westerdahl del que me vanaglorio como portuense.

Desde Los Realejos a Santa Cruz la isla tiene tesoros así, vivos o mortecinos. Imaginemos una línea que vaya del (posible) Museo de Historia en la tierra realejera de Viera y Clavijo al Museo (posible) de Óscar Dominguez en Tacoronte, pasando por el (¿imposible?) Museo del Surrealismo y Otras Artes Modernas del Puerto de la Cruz (¿en el viejo Colegio de los Agustinos, en la Casa de Iriarte?)… Imaginemos todo eso, imaginemos a artistas visitándonos para trabajar, imaginemos las conexiones de las que siempre es capaz el arte… Imaginando, imaginando estuvimos aquel joven tinerfeño y yo bajo la más impresionante tromba de agua (y de truenos) que ha habido en Madrid desde hace años…

Cuando salí de hablar con él, con la grata impresión de que esas ideas que parecen utopías se pueden hacer, fui por las calles lluviosas en busca de datos para un reportaje, seguí mi vida de todos los días, tras las noticias o las entrevistas, pero de pronto me vino a la cabeza el entusiasmo de Ayoze, que me pareció tan parecido al del joven con el que estuve departiendo.

Relacioné lo que le había escuchado al librero con lo que acababa de escuchar y pensé, desde la fabricación de utopías que uno se forma cuando está lejos de la isla, que los sueños no son siempre tormentas en la cabeza, sino posibilidades en el aire. Basta que haya generosidad para escuchar las ocurrencias

‘Lección de Historia sobre el Gran Poder de Dios’, por Salvador García Llanos

martes, 4 de julio de 2017

LECCIÓN DE HISTORIA SOBRE EL GRAN PODER DE DIOS

Lección de historia de la imagen del Gran Poder de Dios a cargo del historiador portuense y vicepresidente del Instituto de Estudios Hispánicos del Puerto de la Cruz, Eduardo Zalba González. Lección entre veintidós ilustraciones y en medio de una de esas polémicas populares que en la ciudad todo el mundo sabe cómo empieza pero nadie cómo acaba y todos relatan a conveniencia (Polémica a cuenta de diferencias entre dirigentes de cofradías con sede en la Peña de Francia pero que, por fortuna, no trascendió en el acto).
Lección apropiada en el acto de apertura de la exposición Gran Poder de Dios: historia y devoción de un pueblo, que estará abierta en el Instituto de Estudios Hispánicos (IEHC) hasta el último día del presente mes. Apropiada porque en el intento de revitalizar la solemnidad y el fervor, nada mejor que el rigor histórico y la explicación cabal de aquellas circunstancias que entretejen la devoción al considerado alcalde y patrón mayor honorario y perpetuo.
Zalba González, además, es devoto del Gran Poder. Además de haber hurgado en antecedentes documentales, ha participado en infinidad de actos religiosos en los que ha contrastado su dedicación. Habla, por tanto, con fe y con conocimiento de causa. Relata los orígenes de la advocación; describe las vicisitudes de la imagen; relata con emotividad los afanes por sanar de Tomás de Iriarte y Nieves Ravelo, portuense insigne; detalla las fotos más antiguas que se conocen de la talla de hechura anónima, originales de otro portuense ilustre, Marcos Baeza Carrillo; disecciona atinadamente los hechos documentados de la leyenda popular sobre el destino que la imagen habría de enfilar (¿Breña Alta, La Palma?) y alude a los acontecimientos más recientes, ya en el presente siglo, que hermanaron a las poblaciones de esta localidad y del Puerto de la Cruz a través de sus instituciones locales para robustecer el fervor y el recogimiento.
La imagen del Gran Poder de Dios es venerada desde el siglo XVIII. La exposición es un espléndido soporte para comprender el alcance de la evolución de ese respetuoso culto. El relato de Zalba viene a complementarlo, con su explicación sobre el grabado de José Tomás Pablo, “que evidencia a la perfección la influencia de la escultura, utilizado como medio idóneo para difundir su incipiente popularidad”; y sobre los documentos, exvotos, actas y objetos que, residenciados en una vitrina que ocupa la centralidad del recinto, permiten conocer otros aspectos de la imagen, incluso de una antigua vestimenta. Una esmerada selección fotográfica, testimonios de distintas épocas, ya con la imagen procesionando o en su emplazamiento, viene a culminar una colección que, en el fondo, es otra manifestación de la devoción que los ciudadanos y los llegados de pueblos limítrofes sienten hacia ‘el Viejito’, la peculiar y coloquial denominación con que los portuenses identifican el Poder y su obra misericordiosa.
Tanto, que alguien patentó uno de esos dichos que llaman la atención hasta por su crudeza:
-Al llegar a La Laguna, un precioso Cristo. Al llegar a Tacoronte, un muy bonito Cristo. Pero al llegar al Puerto de la Cruz, con el Gran Poder, se ‘jodieron’ todos los Cristos.

EL ‘BLUES’ DEL MUSEO, por Salvador García Llanos (29/06/2017)

Miércoles, 28 de junio de 2017

EL ‘BLUES’ DEL MUSEO

Si no fuera porque el Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdhal (MACEW), el primero de España en su modalidad, es una realidad viva y sus dirigentes seguirán remando para disponer, por fin, de una sede estable, en el futuro Complejo Dotacional Cultural Espacio San Francisco (es extraño no escribir parque después de haberlo hecho durante tantos años pero la realidad se impone), se diría que las interpretaciones musicales interpretadas por Julia de León (voz), Ignacio González (guitarra) y Guillermo Pérez (armónico), sonaban como un ‘blues’ agónico en la rúbrica del acto conmemorativo del décimo aniversario de la reapertura del museo (2007-2017), en la Casa de la Aduana del Puerto de la Cruz.

No es que el trío, De tres al cuarto, sonara mal, todo lo contrario. Y hasta cabe afirmar que era el estilo apropiado para la ocasión, pese a la tristeza o la melancolía del género. Pero repasando todos los esfuerzos para que un museo de estas características cristalizara en una ciudad como la portuense y el motivo elegido para conmemorar el décimo cumpleaños (una exposición de libros del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias, IEHC), quizás se vieron envueltos en un halo extraño que pudo dejar desconcertados a los asistentes que minutos antes habían escuchado la enésima elegante reivindicación de un sitio apropiado para el MACEW y la respuesta de los gobernantes, ahora ya más verosímil o creíble habida cuenta del inicio de las obras de adecuación de una casa contigua al vetusto y cerrado parque, paso previo a la nueva dotación tras el concurso de ideas convocado por el Consorcio Urbanístico para la Rehabilitación Turística ganado por Judith Sastre y Simón Francés.

Pero bueno, no fue un aniversario apesadumbrado o doloroso, ni mucho menos. Hace sesenta y cuatro años, la iniciativa de Westerdhal surgía para dar lustre y proyección a la ciudad y a la isla, para albergar pruebas de la intelectualidad creativa. Estuvo muchos años oculto, sin luz visible, como si se tratara de una conjura diabólica para que sus inmensos valores artísticos no fueran apreciados. Y ahora todo da a entender que se está más cerca, incluso, de una mayor superficie del espacio expositivo.

La profesora Margarita Rodríguez Espinosa se encargó de explicar que la biblioteca del IEHC cobraba especial relevancia en este aniversario. “La biblioteca y este museo -igual que el arqueológico en sus inicios, ahora de titularidad municipal- son criaturas del Instituto, nacidas el mismo año de su fundación, que se abrieron al público desde 1953, llenando así el vacío cultural de la primera época de la posguerra”, dijo Rodríguez antes de describir y dar paso a la contemplación de las vitrinas donde figuraba la selección de los fondos bibliográficos.

Hay una relacionada con los fundación del IEHC y los primeros años de su andadura, en la segunda mitad de los años cincuenta del pasado siglo. Otras dos están dedicada al Fondo Sebastián Padrón Acosta. Luego están recogidas las primeras ediciones de autores canarios (las anteriores a 1936 sobrevivieron resguardadas en las bibliotecas de sus propietarios hasta que engrosaron la del Instituto que, durante muchos años, prestó funciones de biblioteca pública) y una última vitrina que alberga las primeras ediciones y obras de autores de la Generación del 27 (1922-36). Un complemento con ejemplares donados por la escritora, artista y editora Pino Ojeda; y otros del matrimonio Holmsen y su hija Lena, hacen de la exposición -junto con el catálogo, cuya portada es un fragmento reproducido del libro Romanticismo y cuenta nueva, de Emeterio Gutiérrez Albelo, 1933)- una deliciosa prueba del esmero que ha significado haber conservadp estas joyas y ahora sacarlas a la luz.

El ‘blues’ no era agónico, qué va: era el canto de décadas de compromiso, plasmado en un museo y sus circunstancias.